Cuando la tormenta arrecia
Y tengo en mi pareja fondeadero seguro
Cuando el sol brillante ilumina el celeste puro
Y comparto con ella las montañas y retozo la tierna y paciente y urgencia
Tengo la suerte de trenzar los polos de la vida
De labrar el cuerpo amado con artesanal instinto
De trascender el positivo y el negativo
El masculino y el femenino
Y fundirme contigo en el crisol del amor
Ungirnos con el bálsamo del olvido
Así descansan alegrías y penas
Donde se mecen el agua y la arena
El peso histórico del individuo
En el vaivén oceánico
Se suspende, se disuelve
Y nuestros huesos con todo su linaje
Recobran la memoria al abrazarse ingrávidos
Los músculos arrancan la vida de la sima de la muerte
Y la piel, caricia a caricia florece
Hay acaso luces invisibles
Donde se enhebran los chakras
Hay quizás, dos psiques
pero hay una sola alma
que ama y llama a otra alma
Para que nazca
En la casa donde la luna se acurruca y amamanta.
Donde los luceros se apapachan
La muerte hace una reverencia
Corta el cordón con su guadaña
Y por una vida entera
Se aparta
Tan grande milagro
Sólo pasa
Porque la locura nos besa las frentes
Y nos olvidamos de lo importontos que somos
Disecando ilusiones
Y la vida, la maestra
Se vuelve la obra
Con la que soñamos
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