domingo, 13 de septiembre de 2026

Lahora maestra

 Cuando la tormenta arrecia

Y tengo en mi pareja fondeadero seguro

Cuando el sol brillante ilumina el celeste puro

Y comparto con ella las montañas y retozo la tierna y paciente y urgencia 

Tengo la suerte de trenzar los polos de la vida 

De labrar el cuerpo amado con artesanal instinto

De trascender el positivo y el negativo 

El masculino y el femenino 

Y fundirme contigo en el crisol del amor 

Ungirnos con el bálsamo del olvido 


Así descansan alegrías y penas

Donde se mecen el agua y la arena

El peso histórico del individuo 

En el vaivén oceánico 

Se suspende, se disuelve


 

Y nuestros huesos con todo su linaje 

Recobran la memoria al abrazarse ingrávidos

Los músculos arrancan la vida de la sima de la muerte 

Y la piel, caricia a caricia florece


Hay acaso luces invisibles 

Donde se enhebran los chakras

Hay quizás, dos psiques

 pero hay una sola alma

 que ama y llama a otra alma 

Para que nazca 

En la casa donde la luna se acurruca y amamanta.

Donde los luceros se apapachan

La muerte hace una reverencia 

Corta el cordón con su guadaña 

Y por una vida entera 

Se aparta 

Tan grande milagro 

Sólo pasa

Porque la locura nos besa las frentes

Y nos olvidamos de lo importontos que somos

Disecando ilusiones 

Y la vida, la maestra


Se vuelve la obra

Con la que soñamos 




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